¿Qué hago yo aquí?

   A lo largo de nuestra vida, en más de una ocasión nos hemos hecho esa pregunta. Bueno, algun@s como yo, muchas veces… Pero esta pregunta se hace especialmente dolorosa cuando te la haces estando en tu trabajo mientras piensas en tus hijos. Y más aún si la vuelta se pone complicada en la empresa

  Resultado de imagen de dibujo silueta familia

    Que levante la mano quién haya tenido que dejar a sus peques en la guarde con un catarrazo barruntando, o quién haya tenido que dejar a l@s niñ@s con l@s yay@s a horas intempestivas, o los papis y mamis que hayan tenido que llevar a sus amorcitos con amigos para poder irse corriendo al trabajo. Vale ,vale. Ya podéis bajar las manos que me estoy agobiando…

   Y así llegamos a nuestro trabajo. Pensando ¿qué hago yo aquí cuando debería de estar con mis peques? Ese sentimiento de culpabilidad que no nos podemos quitar de encima es demoledor. Y más aún cuando están malitos. Pero da igual que estén sanos. Da igual si los dejamos con nuestros padres, o en extraescolares, o con Mary Poppins. Es indiferente, allí está la CULPA.

   Recuerdo perfectamente el primer día de vuelta al curro después de nacer hijica3a y cómo, mientras reponía mi pasillo, pensaba: ¿qué coño hago yo aquí en lugar de estar con ella en casa? Y es que nuestros bebés nos necesitan, pero ellos a nosotros también. Siempre se habla de la angustia por separación de los bebés, pero yo creo que también las mamás sentimos esa ansiedad. Y es que después de 9 meses dentro, y 5 meses juntos 24h al día, separarse aunque sea cuatro horas es un mundo.

   ¿Y cómo nos enfrentamos a esa ansiedad?

  • Preparación: debemos de preparar la situación, preparar a nuestro/a peque y preparanos nosotras/os. Soy muy fan de las listas y de la planificación. Debemos pensar en todas las variables que se pueden dar en el momento de la separación, pero sobretodo estar seguros de la decisión tomada de reincorporarnos, porque si no la duda nos matará en esos difíciles momentos. ¡Y no olvidemos ser flexibles! Son momentos complicados para todos.
  • Pasión: siempre es más fácil volver a trabajar si te apasiona tu trabajo. En un mundo ideal, todos tendríamos el trabajo de nuestros sueños. Pero la realidad es distinta. Así que si tienes la suerte de adorar tu trabajo, ¡enhorabuena! la transición será más fácil. Pero si no es así, hay solución: busca un hobbie que te apasione. Te ayudará a tener tiempo para tí y divertirte, y merjora así tu ánimo y autoestima. Todo esto facilitará tu transición.
  • Tiempo: date tiempo. A tí y a tu bebé. Con el tiempo nos iremos adaptando al cambio. Tanto tú como tu bebé irá cogiendo el ritmo y sabrá que te vas pero volverás. Cada día que pase el peque estará menos triste y tu te irás mucho más contenta y tranquila.
  • Seguridad: dejes a tu hijo/a con quién lo dejes, que sea el adulto con el/la que te sientes más segura. De no ser así, te crearás más angustia y no podrás evitar transmitírsela a tu peque al despedirte.
  • Rutinas: los niños son rutinas. No es nada nuevo, ¿no? Pero a los adultos también nos van bien las rutinas. Nos alivia saber lo que va a pasar y cómo pasará, cómo debemos actúar en cada situación,… Así que construye un marco de rutinas en las despedidas y en las llegadas. Así, tu peque y tu lo iréis interiorizando y eso os aliviará.
  • Atención: en el momento de la despedida céntrate en ello. Empieza con tiempo para no tener que correr porque llegas tarde. Hazme caso, no darle un beso de despedida te supondrá un fatalismo cuando llegues al trabajo. Dále un beso, explícale que pronto volverás, incluso lo que haréis después. Te aliviará pensar que después volverás a estar con él/ella y que volverás para compartir vuestro tiempo.
  • Positividad: este ítem lo aplico a todos los aspectos de mi vida. Y te animo a hacerlo, porque ves todo de diferente manera. Eso sí, desde un punto sano. Que no debemos matarnos por ser positivos y crear una ansiedad subyacente que aún sea peor… Si eres positiva se te notará en los gestos, tono de voz, palabras que dices,…y eso le transmitirás al peque. Pero además, si eres positiva te quedarás con lo bueno de volver a trabajar, que también es necesario.
  • Valora: es mi último consejo. Valora si es realmente necesario volver a trabajar, tanto económicamente como por tí y tu propio desarrollo. Valora el tiempo que pasas con tus peques en familia, y disfrútalo. El tiempo pasa muy rápido y no hay nada peor que mirar atrás arrepentida de algo.

“Tu familia y tu amor deben ser cultivados como un jardín. El tiempo, el esfuerzo y la imaginación deben ser convocados constantemente para mantener cualquier relación floreciendo y creciendo.” Jim Rohn

 

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