Carta de una mamá no trabajadora a tod@s l@s superpapás y supermamás trabajadores

    Para muchos de nosotros, sobretodo padres y madres de niños pequeños, la conciliación familiar es algo totalmente necesario. Pero también es una utopía irreal que en ocasiones te desespera, te hace llorar e incluso rendirte.

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   En nuestro día día vemos como nuestros hijos corren de un lado para otro. Del cole a extraescolares, después a casa de los yayos, y a casa de la vecina de enfrente. Y sabemos que esto les pasará factura. Que no les arropemos por la noche, que no comamos ningún día en familia, que no pasemos una tarde de juegos “reunidos”,… ¿En serio alguien se cree que no pasará factura? Pues lo hará. Pero claro, en la mayoría de los casos es inevitable: estamos atados a un horario laboral nada conciliador y a un lastre económico vendido como independencia y llamado hipoteca.

   Cuando hablo del tema con muchas personas, veo en su mirada la desaprobación. Pero me da igual: prefiero quedarme en casa con mis hijas y no trabajar. ¿Tan malo es?¿O es que ésto te hace sentirte mala/o madre/padre? Pues lo siento, no es mi intención. Pero no por ello lo voy a cambiar. Tengo la suerte de que me puedo quedar en casa unos añitos con mis niñas, y lo voy a hacer. Voy a comer con ellas todos los días, jugar con ellas por las tardes tiradas en el suelo, ir los sábados a la biblioteca, ir a todas sus fiestas del cole, disfrazarme con ellas,.. Y lo voy a hacer por ellas y por mí. Además, ¿por qué me criticas a mí? No es que no quiera trabajar. Es que no puedo. Así no. Mi jefe no me quiere conciliar el horario laboral porque “no hay sitio para mi a 20 horas semanales”, bueno sí. Lo hay si las hago en dos días… Por eso estoy en excedencia. Ya sé, es mi derecho legal, pero paso de ir a juicio y trabajar en un ambiente tóxico. Paso de llevarme ese ambiente a casa, llorando, y reflejarlo en mis hijas y en mi relación con ellas.

    Querida/o supermamá/papá todopoderosa/o, yo respeto que hagas muchas horas en el trabajo, que sobrecargues a tus peques con extraescolares para tener donde colocarlos, que sean los yayos los que estan con tus peques cuatro horas al día (o más). No lo entiendo, pero lo respeto. ¿Por qué no respetas tu mi decisión? Estoy cansada de miradas, comentarios, cuchicheos y descaros. No, quedarme en casa así no es una suerte. Así no porque he tenido que elegir entre mis hijas y mi trabajo, y aunque lo he tenido muy claro desde el principio, no deberíamos tener que vernos obligadas a tomar ni una ni otra opción. La excedencia FORZOSA por cuidado de un menor no es la solución, ya lo sé. De hecho la ley lo dice claro: forzosa. Pero en muchos casos es la única opción.

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    Hay días en los que me siento mal, muy mal por quedarme en casa teniendo un trabajo que, aunque no conciliador, me espera. Me siento mal porque con la crisis que hay y la desesperación de la gente por encontrar trabajo, me siento incomprendida e incluso egoísta. Pero no, no soy egoísta. Solo soy una madre que intenta hacer lo que cree que es mejor para sus hijas. ¿No debería bastar eso para que no se me criticase? No me importa que cuando vuelva esté desfasada en mi trabajo, ya me pondré al día. No me importa tener una laguna en mi CV, porque será una laguna preciosa llena de recuerdos con mis mayores amores. Así que tú, si tú, supermamá o superpapá todopoderoso capaz de llegar a todas partes, déjame en paz. No te lo pido, te lo exijo. Sigue tus prioridades que yo seguiré las mías.Vive tu vida que yo viviré la mía.

   Las empresas pasan olímpicamente de la conciliación familiar (desde mi experiencia, que seguro que hay alguna excepción, vaya), y más aún en tiempos de crisis. Tienen una actitud de “yo no sé nada. No me conozco la ley tan bien como tú” que a mí me hace hervir la sangre. Todos conocen la legislación, lo tengo claro. Y más en empresas nacionales grandes con departamento de RRHH y abogados propios. Querido jefe, no soy tan tonta. Sé que la conciliación es la palabra que más odian las empresas, pero sólo pasa porque no ven más allá de las pérdidas o gastos que le van a suponer. No son capaces de ver la apuesta segura a largo plazo que es: empleados más implicados y fieles, la sociedad verá a la empresa con mejores ojos, trabajadores más productivos, menos absentismo y presentismo,… Así que la lucha debe de comenzar por formar e informar a las empresas. Por las buenas o por las malas. Por voluntad propia o por obligación legal. Pero es necesario. Se está rompiendo la estructura social. Nuestros niños, adultos en un futuro cercano, traerán consecuencias en el equilibrio de su desarrollo por culpa de la falta de conciliación. No lo digo yo, lo dicen los expertos. Y entonces, sólo entonces, todos a una nos hecharemos las manos a la cabeza por los resultados. Abogemos por la conciliación familiar y laboral, luchemos por el futuro de nuestros hijos.

 

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